Gil-Lab | Mente en Movimiento

¿Y si tu verdadero rendimiento fuera poder hacer lo que quieres?

Escrito por Jorge Armando Martinez Gil | Sep 18, 2026, 3:17:54 AM

Hoy quiero presentarte a Andrés, tiene 47 años, va 2 veces a la semana al gimnasio, corre algunos kilómetros, no tiene una lesión importante; pero, dejó de jugar con sus hijos y ya no viaja igual que antes porque después de varias horas caminando aparece dolor en su espalda baja.

En muchos contextos la pregunta que le realizarían a Andrés durante su evaluación es “¿qué tan fuerte estás?”, hoy sugiero replantearla por:

“¿Tu cuerpo te permite hacer la vida que realmente quieres?”


El rendimiento no siempre se mide con una marca

Gimnasio, marcas personales, kilómetros, velocidad, peso levantado, composición corporal son algunos de los indicadores de rendimiento que nos enseñan a buscar constantemente; algunos -a mi parecer- bastante pequeños que no aplican a todos los contextos y que nos hacen desanimarnos a la hora de intentar alcanzar objetivos relacionados a nuestra salud.

El problema no es buscar mejorar; es olvidar para qué queremos mejorar.

Que te parece si empezamos con una auto-evaluación sencilla para entender tu punto de partida… elaboremos juntos tu mapa de capacidad física.

Este es un acercamiento que no sustituye la evaluación de un especialista; sin embargo, nos dará información para que puedas tomar decisiones de cara al futuro.

Saca papel y lápiz -y de la manera más honesta- califica del 0 (el puntaje más bajo) al 10 (el puntaje ideal) como consideras tus habilidades y capacidades relacionadas con:

  • Fuerza: ¿puedo levantar/cargar objetos cotidianos?
  • Resistencia: ¿puedo caminar 30–60 min sin que mi cuerpo me limite?
  • Equilibrio: ¿puedo mantenerme sobre una pierna con seguridad?
  • Movilidad: ¿puedo agacharme, levantar los brazos y girar sin restricciones importantes?
  • Potencia: ¿puedo acelerar, subir escalones rápidamente o reaccionar ante un tropiezo?
  • Confianza: ¿hay movimientos que evito por miedo?

No buscamos en este momento un 10 en todo; buscamos identificar qué capacidad está empezando a limitar nuestra vida. ¿Cuáles fueron tus resultados?

Cuando el cuerpo empieza a negociar contigo

Andrés no necesariamente está “lesionado”; empezó a modificar comportamientos: baja escaleras más despacio, evita cargar peso, descansa después de caminar, deja de correr.

Como él, cualquier persona

  • Puede tener fuerza, pero dejar de correr por miedo a lesionarse,
  • Puede tener movilidad, pero evitar agacharse porque “le duele la espalda”,
  • Puede haber recibido el alta terapéutica, pero no sentirse preparada para regresar a hacer su vida.

El problema deja de ser solamente físico, empieza a limitar la vida.

Tal vez no necesitamos cuerpos perfectos, necesitamos cuerpos capaces para poder correr detrás de tus hijos, subir una montaña, viajar y caminar todo el día, jugar pádel el fin de semana, levantar una maleta, entrenar sin miedo, levantarte del suelo.

Te invito a que realicemos la prueba de las 24 horas.

Elige una actividad cotidiana o ejercicio y observa:

  • Durante la realización, ¿existe dolor, fatiga, inseguridad o compensaciones?
  • Después de realizarla, ¿cómo se siente tu cuerpo?
  • 24 horas después de realizarla ¿volvió a su estado habitual o hubo aumento sostenido de síntomas?

Algo que a veces se nos olvida:

La capacidad no se determina únicamente por lo que puedes hacer una vez, sino por lo que puedes hacer y tolerar después.


Entrenar para la vida

Andrés descubre que no necesita entrenar solamente para “verse mejor”, necesita recuperar capacidades que tienen significado para él.

El entrenamiento debería transferirse a la vida: la fuerza, el equilibrio, la potencia, la movilidad, la resistencia y la coordinación no son únicamente capacidades deportivas, son herramientas para conservar tu autonomía.

Te presento algunas herramientas para que puedas empezar a generar cambios:

  • Fuerza: para que puedas cargar maletas o mover objetos realiza sentadillas, bisagras, empujes.
  • Resistencia: para que puedas seguir viajando o caminando por el centro comercial, mejora tu caminata de manera progresiva.
  • Equilibrio: para que puedas caminar sin riesgo a caerte en superficies inestables intenta mantener el equilibrio varios segundos en un solo pie.
  • Movilidad: para que puedas agacharte y alcanzar objetos realiza ejercicios de movilidad activa.
  • Potencia: para que puedas reaccionar ante un tropiezo realiza movimientos rápidos y aumenta la velocidad progresivamente.
  • Confianza: para que puedas practicar tu deporte favorito o moverte sin temor, realiza tareas específicas pequeñas que te ayuden a confiar de nuevo en ti y aumenta poco a poco su complejidad.

El ejercicio no debería convertirse en otro lugar donde demostrar lo que puedes hacer, debería ayudarte a conservar la capacidad de hacer lo que quieres fuera del gimnasio.


Redefinir el rendimiento

Andrés quizá no bajó 5 kg, quizá no rompió su récord de sentadilla, quizá no corrió un maratón; pero, volvió a caminar durante un viaje sin preocuparse por su espalda, volvió a jugar con sus hijos, volvió a subir montañas.

Tal vez el verdadero rendimiento no sea levantar más, correr más rápido o aguantar más que los demás; tal vez sea tener un cuerpo que siga permitiéndote hacer aquello que quieres hacer.

A los 20 quizá quieres correr más rápido.
A los 40 quieres seguir entrenando.
A los 60 quieres viajar, caminar, subir escaleras y jugar con tus nietos.
A los 80 quieres seguir levantándote de una silla sin depender de alguien.

No es dejar de buscar rendimiento, es redefinirlo.

Porque entrenar para la vida también es una forma de longevidad.

Si mañana pudieras mejorar una sola capacidad física, ¿cuál elegirías?

Recuerda, no necesariamente sea levantar más peso; podría ser caminar sin dolor, recuperar equilibrio, subir escaleras, correr, jugar, viajar o sentirte seguro dentro de tu propio cuerpo.

Quizá el verdadero rendimiento no sea hacer más que los demás, quizá sea conservar durante más tiempo la capacidad de hacer aquello que hace que tu vida valga la pena.

Porque al final, entrenar no debería ser solamente preparar el cuerpo para el deporte, también debería prepararlo para la vida.

 

Te leo en los comentarios.